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SOBRE MI

SANADORA

Mi história

Durante muchos años, y tras una depresión postadolescente, comencé a cuestionarme la vida, incluso si debería formar parte de ella. Aparentemente era una chica normal, sacaba buenas notas, era una buena hija, reservada, callada, muy intrínseca. Pero me cuestionaba el vivir, y ¿para qué?. Con los años pude entender que mi conexión, más cerca del otro plano que del terrenal, no me dejaba estar al 100% muy presente en esta,  la vida que me había tocado vivir, la terrenal, la material.

Hasta que llegó una persona a mi vida, a través de otra, que mediante una técnica llamada “Rebirthing”  (poco conocida hace 20 años, cuando todo el tema espiritual y terapéutico era muy escéptico), pero aún así confíe, pudo devolverme, tal cual, a la vida.

Después vinieron otras fases y otras terapias, tras este reconectar entendí que algo se había despertado en mí, con curiosidad, a nivel terapéutico. 

Realicé formación de Gestalt, de Programación Neurolingüística, Constelaciones Familiares, Mindfulness, Yoga, Canalización con guías, conexiones angelicales, Ioga Nidra…

Combiné terapias más vivenciales con terapias más racionales, físicas y espirituales,  para poder hallar mi equilibrio. 

Y sí, estuve con gran movimiento intrínseco, pero aún así, nada se había movido en mi vida, en mi entorno. Por dentro estaba eufórica con ganas de volar, pero lo externo me hacía anclarme nuevamente. Una especie de energía densa me arrastraba a volver a mi zona de confort.

Durante unos diez años encaminé mi vida, construí la vida familiar y laboral que creía que debía tener, pero volvieron las dudas, volvieron las preguntas, las noches en vela, volví a desconectarme. Y entre psicólogos, médicos y enfermedades, en una de las consultas, donde me cuestionaba una y otra vez porque nadie podía entenderme, ni el mejor psicólogo o gurú del mundo…de repente allí estaba, en una estantería de la sala de espera, con letras en vertical y de color azul, suficiente para mostrarme la señal. 

El libro; “Todo sobre el  Reiki”. 

Y como si fuese la última llamada de embarque de uno de los vuelos y viaje de tu vida, salí corriendo de la consulta y busqué en internet nada más llegar a casa y por puro instinto, lo juro, se abrió una página, justo el centro que necesitaba, para adentrarme en el que sería el principio de mi verdadero despertar y sanación.

Lo sabía porque  así lo sentí, todo se ordenó para que  sucediera, porque el Universo es muy sabio y lo tiene todo planeado, creerme, solo tienes que estar donde debes estar en el momento adecuado. 

Tras casi tres años de sanación y formación, conseguí ser  Maestra de Reiki. 

No, no fue solo una formación. Di con la llave del principio de mi sanación energética. Primero vino la desintoxicación física y orgánica, luego el despertar espiritual, y finalmente entendí que todo lo que me estaba pasando era fruto de mi bloqueo energético y emocional.

Mi canal se expandió de tal manera que comencé a tomar consciencia del poder energético sanador que tenía o que siempre había tenido. Entendí que no era feliz porque no estaba viviendo la vida que tenía en sintonía con mi ser. Entendí que mis enfermedades no eran otras que las toxicidades, energías que se me adherían sin ningún tipo de filtro, de personas, lugares, muertos y demás conexiones. 

Era como un imán sin saberlo y  estaba enfermando por dentro.

Y como la vida te sigue poniendo a aquellas personas que necesitas para tu evolución, di con otra de mis maestras de canalización y mediumnidad. Ahora tocaba ser consciente del canal que tenía y utilizarlo de manera correcta. También me ayudó a gestionar todas aquellas percepciones, incomodidades, mareos o extrema sensibilidad que en realidad había estado sintiendo desde niña y que no entendía y provocaba mi aislamiento del mundo y me hacía antisocial. 

Y es que a veces la vida te hace tocar fondo, no una, ni dos, sino todas las veces necesarias, hasta que empiezas a tomar consciencia del aprendizaje, pero sobre todo de lo importante que es sanar todo aquello que no te deja avanzar y de que no hay un final, sino un camino.

Y no, no fue fácil,  entendí que no se trataba  de ser lo que otros te dicen que has de ser, que no somos marionetas, ni solo hij@s, madres, padres o mujeres de, somos aquello para lo que hemos venido a ser. Almas en conexión infinita con la fuente y amor incondicional. A partir de ahí, y con el orden y sanación adecuada a través de mi terapia energética, y acompañamiento, podrás descubrir para lo que realmente has venido.  

Y sí, yo comencé por el final, buscando y dando con  aquellas terapias que ahora son mis propias técnicas y  que  imparto combinándolas, orientada por mi propia fuente, puede. Porque lo de dar con tu propósito,  misión, y sobretodo conexión con la vida,  es trabajo de uno mismo, y en mi caso os puedo asegurar que han sido muchos años, hasta que decidí comenzar mi vida desde cero, sin ser nadie, porque en el vacío se halla la plenitud, y en la plenitud se halla la auténtica felicidad.

Porque todo es necesario, porque todos somos almas, pero somos cuerpos emocionales y racionales, y la información no a todo el mundo le puede llegar de la misma manera, entiendo que es importante el poder de la palabra también.

No todo tiene un porque, las cosas pasan para que aprendamos a evolucionar, si sufrimos es porque no las hemos sanado, soltado ni aceptado, conscientemente y energéticamente,  y es aquí cuando aparece la enfermedad.

El camino no es fácil, pero si has sentido la llamada de tu alma, y tu intuición, no te lo niegues, puesto que siempre hay luz tras todo proceso. 

Y cada cual tiene el suyo, no todo el mundo necesita el mismo tiempo, no hay prisa, lo importante es querer.

Y a partir de esa luz puedes emprender el camino que más desees, el camino de tu propio Ikigai.

¿Te atreves?.