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El despertar

Somos fuente divina. Cuando hablamos de fuente, no es algo simbólico, realmente es el canal energético que emana desde arriba, (Universo, cielo, mundo superior…) Esta energía que drenamos en descensión, para nosotros mismos o para los demás, para regenerarnos, energetizarnos, armonizar, conectar con sabiduría y conciencia plena ante el mundo terrenal, en definitiva sanar, tiene un único fin, proporcionar nuestro propio bien y/o beneficio, así como el mismo para el resto de seres vivos del planeta.

Cuando hablamos de sanación nos referimos a limpiar todo aquello que por misión e inconscientemente hemos arrastrado de ancestros, otras vidas, o de esta propia, por herencia o misión, quedando incomodidad o enfermedad en  nuestros diferentes cuerpos sutiles.(Físico, mental, emocional, espiritual…)

Y como si fuese una limpieza, tal cual,  debemos acompañar a nuestra alma en su proceso natural, si así nos lo está pidiendo. Natural es, porque el que estamos padeciendo o viviendo no se corresponde con el real que nos corresponde.

¿Cómo podemos identificar el lenguaje de nuestra alma?

Es tan fácil como dejarse sentir en tu propio cuerpo que necesitas para encontrarte mejor. Es como un impulso incontrolado de ir hacia a algún lugar, dar con algo relevante, o simplemente hacer algo sin pensar. La diferencia con la intuición, yo la señalaría como que una es más de acción sin mente y la otra es más de sentir sensaciones físicas. Juntas podrían estar perfectamente relacionadas con el ser, porque en realidad tanto una como la otra, son intrínsecas, sin mente ni ego. Las naturales.

Cuando sientas esta especie de impulsos o sensaciones físicas de ir hacia algo, o encaminarte hacia un proyecto, o simplemente sientas que donde estás ya no quieres estar, pero por incomodidad, como de molestarte algo, un traje, una corbata mal anudada, un picor, ansiedad, ganas de salir corriendo, entre otras tantas, cada uno la que quiera estigmatizar, sabrás que tu alma te está alertando que hay algo que necesitas cambiar en tu vida, pero sobretodo en tu persona, desde dentro hacia fuera, sino no servirá. 

Que ahí ya no es porque no te da.

Siempre digo lo mismo, si lo has sentido reiteradas veces pero no actúas o te dejas llevar por donde te está guiando esa sensación, sino la escuchas, las señales,  te estarás negando tu propio camino. Porque todos tenemos uno, y no es precisamente de caminar, sino de ser. De propósito.

Solo dando un paso, hacia algo, desde dentro, podrás hallar aquello que llaman “Despertar”.

Se despierta porque se supone que cuando estamos dormidos somos inconscientes de lo que sentimos o hacemos en ese sueño, es incontrolable, no podemos dirigirlo. Solo cuando despertamos, si lo recordamos, podemos entender que ha pasado, y porque me he sentido así.

Pues en todo proceso de sanación, despertar, es espiritual porque se está en conexión con la fuente, se da lo que realmente se llama; dejar de estar dormido y comenzar a decidir por ti mismo, preguntarte, ¿ que desea y anhela tu alma?, que no es otra cosa que estar en perfecta sintonía y sincronicidad con tu ser; 
Cuerpo, alma, mente, en  fuente divina.