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El camino del ser sensitivo

“Perteneciente o relativo a las sensaciones o a los sentidos.” Diccionario de la lengua española.

Bien, si partimos de esta definición, suena a lo normal, todos somos seres que a través de los sentidos obtenemos sensaciones y/o emociones. Normalmente a través de la piel, de la vista, de los olores, en general de todas aquellas experiencias que nos hacen sentir en nuestro cuerpo alguna alteración y han provocado un estímulo. Hasta aquí aparentemente sería lo normal de un ser vivo, la mayoría de veces no somos conscientesde las miles y miles de sensaciones que pueden provocarnos los acontecimientos externos y las estimulaciones que recibimos diariamente y que normalizamos.

Pero, ¿qué pasa cuando SÍ eres consciente al cien por cien?, cuando tu cuerpo experimenta, siente y padece lo que te provoca el percibir las diferentes energías constantemente.

Podría confirmar que todo es energía. Todo lo que nos rodea está compuesto por energía. Esa energía si es percibida sin filtros mentales, nos da la información necesaria para saber en qué situación se halla la persona, entorno, lugar, o incluso almas no reencarnadas o seres que ya no están pero se sienten.

Después de mi propia experiencia, cuando pude comprender que era una persona altamente sensible y/o empática, entendí todo el sufrimiento que me había ocasionado el desconocimiento.

Todos tenemos un grado de empatía y sensibilidad, o deberíamos desarrollarla para poder comprender a lo demás sin juzgar. Pero imaginaros lo que supone el sentir como se siente una persona conocida o no que está a tu lado, o sentir un espacio denso de energía no liberada, o la energía de almas que no han trascendido al otro plano y puedes percibirlas en este. Como los cambios de temperatura, de estaciones, o espacios o lugares, países, pueden alterar el estado de tu cuerpo y mente, llegando al aislamiento para actuar en mecanismo de defensa como si de una ataque real se estuviese dando del mundo hacia tu ser. Así era como lo vivía yo, un constante ataque, que no podía definir ni tampoco dejar de sentir. Principalmente porque todo lo que había en el otro lo sentía en mí y lo hacía mío, de manera gradual y agravante. Una locura. Era un cóctel constantemente molotov. Mareos, dolores de cabeza, ruidos en los oídos, dolores de barriga, cólicos o hinchazón. Emocionalmente no sabía gestionar ningún tipo de sensación, no sabía distinguir lo que podía ser mío o del otro, vivía en constante sufrimiento. Y la frase típica que durante muchos años llevé como un tatuaje. Lo peor de todo es que sí, era cierto, lo incierto es llegar a creérselo pero de manera negativa, porque aunque eres consciente de que es así, te la etiquetaban de manera negativa y como un lastre de por vida, al final la culpa era constante, y las excusas inventadas para subsanar el malestar.

Y no, no tenemos la culpa. Nunca la tuvimos. Se acabaron las excusas por sentirse de esta manera.

Si te has sentido identificad@, sabes que el camino del SER sensitivo y/o perceptivo y/o empático no es fácil, pero debe aceptarse con armonía e ir hacia el propósito de la normalidad, una vez hayas gestionado tus propias emociones, traumas o sanado aquello que debes liberar y perdonar. Es importante para poder distinguir entre qué emociones o sensaciones te pertenecen y cuáles no son tuyas. De esta manera puedes aceptar tu manera de sentir el mundo con autocontrol. Puedes distinguir, no siempre, depende del contexto, cuando comienzas a sentir o percibir energías que te provoquen repentinamente un malestar o una emoción, cómo puedes empatizar ante la situación que te rodea sin hacerla tuya, observando que está sintiendo tu cuerpo y cómo actuar ante ello o por el contrario si no está en tus manos el ayudar, soltarlo y liberarlo.

Ante todo calma, medita, déjate sentir quien eres y aprende a gestionar tus propias incomodidades. Porque al igual que percibes las de los demás o tus entornos, también debes percibir las de tu propio microcosmo, también las sentirás agravadas, un dolor físico puede ser muy incómodo provocado por energías adheridas o por emociones no liberadas, el cuerpo no sabe lo que no es tuyo, él absorbe, debes guiarlo y cuidarlo para que el filtro esté limpio y la energía fluya.

Es importante aplicar técnicas terapéuticas que te ayuden, además de la meditación, yoga, respiración consciente, el reiki es la llave para poder armonizar y sanar todos tus cuerpos, emocional, físico, etérico, mental, espiritual…

Poner orden dentro para poder tenerlo fuera.

Comienza por aceptarte, y suelta la culpa, deja de sufrirte, verás que a medida que liberas y sanas tus propias incomodidades, y tus bloqueos, podrás percibir al otro sin un ataque, sino de manera compasiva. Las energías de espacios o lugares deberás de seleccionarlas, escogiendo las que consideres que son sanas para ti, es como el comer, para tener una buena digestión no visites lugares que te produzcan mala vibra o te empaches de energía contaminada y/o tóxica. Y lo que no dependa de ti, ya sabes que no depende de ti, sal y entra del tubo energético o del emocional, pero sal, encuentra siempre la salida y vuelve a tu centro, regenera y limpia tu aura, con reiki, masajes, naturaleza y enraizante.

Esto será esencial siempre para los que sentimos demasiado la vida y para poder vivirla sin sufrirla.

Tratar de conseguir que este mundo no nos pueda, y que a la vez nosotr@s podamos con el mundo.

Siempre respetando el nuestro propio, con límites y cuidados. El negarte lo que sientes solo hará que al poner resistencias lo vivamos como un drama, fluye y déjate sentir, haz de ello una herramienta para poder acompañar a otr@s y hacer de lo que te proyectaron como algo negativo, un don positivo para el bien común.